BLOG DE ANTONIA MARÍA CARRASCAL

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14 de mayo de 2014

INFIEL



No lo veas. Tiene la rapidez del reptil y la suavidad del canto.
No lo veas. Te acecha desde lejos y escurre el bulto sigiloso.
No lo veas. Tiene cilios en la piel y espinos que tachonan subterráneos y oquedades.
Está. Pero siempre bajo el signo de la huida.
Proclama la amistad bajo el augurio de los dioses más terrestres
 pero no se presenta cuando el alma…
No lo busques porque se esconde bajo el manto de la sombra de una copa, bajo la copa del manto de una sombra…
No lo quieras o todas las lluvias del orbe se te ceñirán a los hombros de las cuencas.
No ames las esquinas de su porte de viento, que la tierra y el aire se incompletan.
No lo quieras mientras te quede en el alma un poco de ansia de sosiego.
No lo ames que está seco para el amor y ya lo está sembrando por otras latitudes.

Antonia María Carrascal


12 de mayo de 2014

LITERATURA CREATIVA

El pasado día 7 tuve una magnífica experiencia sobre literatura creativa con los alumnos de 3º de ESO en el Colegio Al-Ándalus 2000 de Tomares. Durante la sesión ayudé a los chicos y chicas a redactar una historia partiendo de las técnicas de Janni Rodari y de mi propia experiencia como escritora. Al acabar leyeron sus narraciones que resultaron muy interesantes. Espero que ellos lo hayan pasado tan bien como yo y que alguno de ellos, (algunos presentaban buenas cualidades), destaque como escritor el día de mañana.

11 de mayo de 2014

LA LLAMADA


Foto de internet
El paciente ponía todo su empeño en hacerse entender a través de la línea telefónica. Desprovista de toda emoción, María soltó el libro sobre el mostrador y fue a avisar a su jefa  la odontóloga.
—¡Doctora, por Dios, me ahogo! No es la muela que me acaba de sacar. Es mi garganta que se ha cerrado por completo…
—No se alarme,  Sr. Álvarez. Es la anestesia la que le produce esa impresión. María y yo hemos sido de lo más delicado en el proceso de extracción y nada tiene que temer. Pasará, puede estar seguro.
Mientras colgaba, la doctora tomó el libro que María leía en sus ratos libres y preguntó:
                               —¿Qué lees? ¡Ah!, no sabía que estuvieras interesada en el mundo de los venenos.

9 de mayo de 2014

EL RITO



La abracé una vez más. Recorrí todo su cuerpo y hundí las manos en él como en la tierra misma. Me adentré en sus ojos pese a la larga mirada que orientaba al techo. Su sonrisa quieta, en un rictus tal vez de amargura, no se distendió. Tanta impasividad, lejos de aquietar mi entusiasmo, lo acrecentaba.
Hubiera deseado que fuera primavera en nuestros corazones. Que hiciera calor y resplandecieran los brotes de yerba junto a nuestros cuerpos; ofrecerle una flor con cada beso. Entonces, ella sí se estremecería entre mis brazos y sus ojos acortarían distancia hasta meterse dentro de los míos.
Me tendí a su lado y miré, como ella, al techo; preguntándome cuales serían sus emociones,  esas sensaciones que me ocultaba perdida en el silencio.
—Perdona —le dije mientras la hacía rodar sobre su costado derecho.
Se ofreció a mí la esplendidez de nácar de su espalda y, puesto de rodillas, peregriné en oración de besos desde sus caderas al cuello, del cuello a sus caderas. Recorrí con mi lengua las cuentas menudas del collar distendido en su columna vertebral hasta casi morir en su nuca.

7 de mayo de 2014

RAZONAMIENTO DE PESO


¡Ay, Dios mío! ¡Daniel se ha caído al vacío por el agujero!
           Sus padres cruzan enloquecidos la distancia que separa la valla, de la mesa donde se celebra la reunión familiar. Todos corremos hacia ese espacio sin fondo que hasta hace un rato nos había parecido idílico. Las gigantescas coníferas emergentes de las escarpadas cumbres adentrándose sobre el pálido celeste de la tarde primaveral y abajo, muy abajo, el angostísimo valle recorrido por las locas espumas de un río encabritado. Frente a todo ello, la terraza del restaurante en un recinto cerrado del que el niño se ha salido en un descuido.
Es Luis, el padre del niño, quien alcanza el primero la oquedad por la que han desaparecido sus apenas cuatro años de ser padre. Al ver su intención, gritamos aterrorizados:
—No, Luis, te vas a matar tú también.
—Sujetadlo, que no saltee, por Dios.
Los móviles están todos en acción. Alguien pronuncia la palabra helicóptero.
La madre pierde fuerza en su carrera y se desploma a mitad de camino.
Luis ha desaparecido y los instantes se eternizan hasta que alcanzamos la valla, hasta que vemos aparecer la mano de Luis buscando sujeción. Daniel está a cuatro manos en un pequeño saliente, que ahora también sostiene a su padre que lo rodea con el otro brazo.
La madre sana de inmediato y corre a abrazarse a héroe y víctima.
Se suceden los comentarios.
—Menuda suerte ha tenido el chico.
—Ha sido un milagro.
—Dios le ha puesto la mano.
—Sí, sí, Dios le ha puesto la mano.
Daniel, que todavía llora asustado, de la mano de su padre y salvador, comenta entre hipidos:

—Papá, perdona, pero el que puso las manos en el suelo… creo que fui yo.

5 de mayo de 2014

LA RANA QUE NO QUERÍA SER PRÍNCIPE

Poema infantil y no tanto.


Una rana a la orilla de una charca
tomaba a gusto el sol de mediodía;
a su lado una chica releía
una historia tumbada en una barca.

—¡Oh— dijo la chiquilla—, qué monarca

4 de mayo de 2014

NO LO ATIENDAS

No lo atiendas.
Lleva siglos de trampas aprendidas.
No lo mires.
En su faz de terror
tiene obsceno atractivo
que excita a los ingenuos.

3 de mayo de 2014

AL OLIVO

Desmadejado, dúctil, verde  y sabio
testigo de la voz que el sur levanta,
instrumento sonoro con que canta
el viento que lo roza, todo labio.

Venero de resina que al agravio
del dolor o la herida presto espanta;
intendente del hambre, mano santa;
de la nave del campo el astrolabio.

Redondez en sus frutos, cual pezones
que Ceres, negros verdes o dorados,
descuelga hasta el deleite sorpresivo.

Sangre ámbar que en lentos canjilones
despilfarran sus frutos machacados,
generosa cesión, sagrado olivo.






2 de mayo de 2014

POR SI ACASO

Nunca fue sufrir mi talla ni alforja,
ser nómada del viento y los espejos…
por eso, ahora que los dioses
me regalan  su pan
lo como con premura
por si acaso algún día no me llega;
por si acaso algún día
me vuelve a uncir la herida
y tengo que soñar que ser poeta
es el premio mayor que me acontece.         








1 de mayo de 2014

PRÓLOGO

FORASTERO EN EL UMBRAL DE LOS CREPÚSCULOS
Casiano Cerrillo


PRÓLOGO
Antonia María Carrascal

Al socaire de una solitaria encina, Casiano Cerrillo, autor de este libro, encuentra un pretexto ideal para cumplir la doble misión que a nuestro entender se planteó con la creación del mismo: de una parte mostrar la admiración y el respeto que la naturaleza le suscita; y de otra, una buena ocasión para hacer una introspección de sí mismo dándosenos a conocer como el valioso ser humano que es.
Es el árbol el interlocutor perfecto con quien compartir su historia, sus sentimientos, sus creencias y hasta las vivencias cotidianas de cada día.
Pero esto es sólo lo que vemos a la primera ojeada.