BLOG DE ANTONIA MARÍA CARRASCAL

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28 de febrero de 2015

CONVOCATORIA POÉTICA

He llegado a mi quinta y última intervención en esta rueda de poesía a la que generosamente me invitó la excelente poeta chilena Jeannette Muñoz Castilla (gracias, amiga). Hoy, dedicaré mi poema a los jóvenes lectores a los que solemos olvidar en la temática poética. Va por ellos. Gracias a quienes me han leído, comentado y animado en estos días. Me llevo una bonita experiencia. ¿Para cuándo el próximo? 


"He llegado a mi quinta y última intervención en esta rueda de poesía a la que generosamente me invitó la excelente poeta chilena Jeannette Muñoz Castilla (gracias, amiga). Hoy, dedicaré mi poema a los jóvenes lectores a los que solemos olvidar en la temática poética. Va por ellos. Gracias a quienes me han leído, comentado y animado en estos días. Me llevo una bonita experiencia. ¿Para cuándo el próximo?

La rana que no quería ser príncipe

Una rana a la orilla de una charca
tomaba a gusto el sol de mediodía;
a su lado una chica releía
cierto cuento, tumbada en una barca.

—¡Oh— dijo la chiquilla—, qué monarca
más apuesto el que rana parecía
y a la Bella Durmiente muerta y fría
rescató y llevó hasta su comarca!

Tú eres, rana —le dijo—, con certeza
un príncipe encantado, y yo la bella
que despierte a los besos de tu boca.

Más la rana negó con la cabeza:
—No quiero de ese cuento ser la estrella.
Sólo quiero ser rana y tú… ¡estás loca!"
La rana que no quería ser príncipe
Una rana a la orilla de una charca
tomaba a gusto el sol de mediodía;
a su lado una chica releía
cierto cuento, tumbada en una barca.
—¡Oh— dijo la chiquilla—, qué monarca
más apuesto el que rana parecía
y a la Bella Durmiente muerta y fría
rescató y llevó hasta su comarca!
Tú eres, rana —le dijo—, con certeza
un príncipe encantado, y yo la bella
que despierte a los besos de tu boca.
Más la rana negó con la cabeza:
—No quiero de ese cuento ser la estrella.
Sólo quiero ser rana y tú… ¡estás loca!

6 comentarios :

  1. Sabia rana que no príncipe encantado y bobo.

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    1. Hacen falta muchas ranas sabias, querida Txaro. Un beso.

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  2. Eso, cada uno en su sitio, así estamos mejor. Mescolanza divertida y paradójica. Siempre un placer su lectura.- Un abrazo

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    1. Sobre todo, gente aceptando su condición y contenta con su propia belleza. Un abrazo, amigo.

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  3. Te ha quedado muy bien, amiga, con la debida moraleja para los jovencitos.

    Abrazos

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  4. Los jovencitos también han de aceptarse, aunque me preocupan más los adultos que malgastan el dinero que vendría bien a otros, para intentar recuperar la imposible juventud. Son ellos los peores ejemplos que tienen los jóvenes.

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